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Que
no panda el cúnico:
“Bruto” y la
Prensa
El acto salvaje cometido por uno de los últimos descendientes
del hombre “Cromañon” contra un sencillo y
diligente periodista como es el joven colega JUAN GUILLERMO RODRIGUEZ
MARTINEZ, armado peligrosamente con una cámara fotográfica
y escritos que solamente interesan a la comunidad y gentes de
bien, fue óbice para que REINALDO POLANIA LOSADA atentara
contra la integridad física de “Juanchoprensa”,
como le dicen con aprecio sus amigos, causándole lesiones
personales y contusiones.
Se creía que estas prácticas de “bárbaros”
habían desaparecido de nuestro contexto civilista pero
estos atropellos nos llega a la memoria de “Bruto”
Marco Junio, año 42 antes de Cristo, quien luego de recibir
el perdón de César el emperador romano por haber
perdido en la batalla, resolvió el día menos pensado
que asesinarlo por la espalda porque no lo pudo derrotar con la
inteligencia ni en la guerra.
De allí que se clasificó en el latín como
“brutus”, un sujeto necio, incapaz, vicioso y tosco.
Bruto Lucio Junio cometió muchos errores y tenía
la tendencia de organizar complots, Bruto Lucio Julio Damasipo,
plebeyo que con algún poder mandó asesinar a todos
los senadores romanos partidarios de Sila y ese nombre “Bruto”
se universalizó en todos los idiomas al que califican a
un individuo ignorante, hosco y peligroso.
Lo que ha ocurrido en Campoalegre contra la integridad de “Juancho”
por el único pecado de ejercer el periodismo, es indiscutible
y llanamente que un atentado contra “el libre ejercicio
de la Libertad de Expresión en Colombia” y merece
el repudio de todos los periodistas y la condena pública
por parte de los organismos de prensa en el país.
Que
no panda el cúnico:
¿Qué hacer para no 'vender sangre' en los medios?
En repetidas ocasiones he manifestado mi inconformismo cuando
los medios de comunicación rayan en el morbo y en el amarillismo
con imágenes que faltan a la ética y al respeto
por un muerto, una víctima o un familiar.
La tecnología ha permitido que medios electrónicos
como los Blogs y los periódicos, puedan tener una caja
de comentarios, para que el lector opine, escribiendo un breve
comentario. En estas discusiones se puede ver claramente como
el ‘internavegante’ exige y presiona al periodismo
para que haga las cosas bien, por el modo correcto y sin sensacionalismo.
En medios como La Nación o Diario del Huila, se puede encontrar
algunas valiosas opiniones de lectores que reclaman profesionalismo
a la hora de publicar una noticia de orden público, ‘Judicial’
como es mal llamada la sección donde aparecen toda clase
de accidentes. Hasta ahí, nada mal, lo incomodo es cuando
se insulta al periodista, al medio o al fotógrafo. Pareciera
que el exigir se ha convertido en sinónimo de patanería
y vulgaridad.
Los acertados comentarios demuestran que los lectores de cada
periódico no desean recibir imágenes que atropellen
la sensibilidad de una familia que ha perdido un ser querido en
un aparatoso accidente. Comparaciones con El Espacio se reflejan
siempre, y todo porque no se usa la creatividad a la hora de publicar
una triste noticia; no se recurre a los efectos de edición,
al juego de imágenes, a los recursos digitales, no, acá
se vende la sangre, las cabezas reventadas, los choques violentos,
el color, el instante. Y cierro con el instante, porque ahora
gracias a la tecnología, todo el mundo hace fotos desde
sus celulares y cámaras caseras de fotografías y
el mercadeo por Internet como un trofeo.
La Directora del Diario La Nación, Gloria Cecilia Gómez
–hablando de este tema- en un foro con el maestro de la
ética en Periodismo en Colombia, Javier Darío Restrepo,
quien estuvo en Neiva, le preguntó sobre qué hacer
y qué manejo dar para no publicar más noticias e
imágenes sobre el amarillismo, con accidentes de tránsito,
y la circulación masiva de correos con fotos irrespetuosas,
etc.
La respuesta es sencilla para los medios que caen en el error
de vender sangre: NO HACERLO.
Que
no panda el cúnico:
Diego Palacio, el cáncer terminal del Gobierno
Últimamente se ha escuchado más que de costumbre
el nombre del ministro de Protección Social, se le ha mostrado
más su cara, y ha sido uno de los protagonistas del novelón
más reciente del Gobierno la ‘Emergencia Social’,
de la cual los colombianos pobres y los médicos somos los
protagonistas.
El Presidente y el ministro Diego Palacio son los verdugos o villanos,
y los ricos de esta país pasan a ser las segundas víctimas,
pues hasta ellos están inconformes con tales medidas.
Que
se va a mejorar la calidad de la prestación del servicio
de Salud; que los más pobres, beneficiados del régimen
subsidiado, tendrán mayor calidad y cobertura; que las
cesantías y ahorros serán utilizadas no para la
vejez, ni para poder sobrevivir cuando se esté sin trabajo,
sino por el contrario, tendrán que ser junto a créditos
bancarios, los que ayuden a realizar tratamientos médicos
y operaciones vitales para la salud.
Que se deben asumir costos de medicamentos, de consultas con especialistas,
de tratamientos como los de cáncer para niños, por
parte del bolsillo propio, porque al Gobierno no le alcanza, porque
la deuda, las pérdidas de algunas entidades de Salud, no
han dado sino malos resultados, porque como siempre, nosotros
los colombianos asalariados, a los que no se nos sube el sueldo
justamente, que nos cobran casi que hasta por la risa, que pagamos
impuestos por todo, que vivimos con el día a día
con el credo en la boca por subsistir, debemos afrontar dicha
crisis de manera abrupta sin consultarnos, con imposiciones y
bastante inconformes, porque seremos los primeros afectados, ya
que esas nuevas estrategias de salud no son más que el
dolor de cabeza por esta última época.
No
hay plata, hay que colaborar no criticar dice el Gobierno, pero
si no hay plata, como se le va a dar un millonario contrato a
cierta firma de terceros por redactar el planteamiento de los
nuevos decretos, una plata que serviría para tantos colombianos
que por estos días ya han sido víctimas en las EPS,
por que no han recibido sus tratamientos en materia de enfermedades
concebidas por el Gobierno como de alto costo.
Ya es común escuchar como excusa a estas entidades de salud
decir que no a muchas cosas de diferentes pacientes por la dichosa
Emergencia Social.
Por
más que trate el Gobierno de explicar, de envolver y de
justificar estas medidas, no cumple con las expectativas del pueblo
por muchas razones, entre algunas, que no es justo que siendo
Colombia un país tan rico, tanto, que es uno en los que
más corrupción hay, se tenga que pagar por malos
manejos, por robos, despilfarros y demás, con un tema tan
importante que es un derecho inviolable, inquebrantable.
No es legal que paguen justos por pecadores, que se engañe
a la gente, que se viole la esencia de un derecho, que se ponga
en riesgo la vida de muchos por que padecen de serias enfermedades,
que se le irrespete la autonomía a los médicos,
que se burlen en la cara de los más necesitados.
El derecho a la salud no es un favor es una obligación,
que debe primar sobre muchos otros intereses individuales.
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