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Los
partidos políticos de la gente
Cayó el referendo y sin duda es un triunfo político de Germán Vargas Lleras y del Partido Liberal. Lo curioso es que ninguno de los dos ha reclamado ese éxito con vehemencia, como debería, ni la opinión pública se ha sacudido para premiarlos. Los efectos de la del referendo, se tendrán que ver a futuro. Es de trascendental importancia estudiar la Encuesta Nacional sobre Partidos Políticos, que acaba de realizar PNUD y Transparencia por Colombia. Los resultados deben llevar a reflexión profunda al país, a la dirigencia de los partidos y a los candidatos presidenciales. Al preguntarle a la gente con cuál partido se identificaba más, el 23% se identifica con el Liberal, el 20% con la U, el 9% con el Conservador, el 6,5% con el Polo, 2,5% con el Mira, el 2% con Cambio Radical y el 0,8% con el Verde, el 0.1% con la ASI, y el 35% con ninguno. Veamos un análisis ligero de los resultados UNO. Transparencia por Colombia concluye que hay apatía política porque el 35% de la gente no simpatiza con ningún partido. Que solo el 35% no simpatice con ningún partido es una señal que Colombia es un país político y que los partidos políticos están metidos como ninguna otra pasión en los hogares colombianos. DOS. El 23% de los colombianos simpatizan con el Partido Liberal. Que el Partido Liberal sea el gran partido con el que se identifica Colombia es una señal que si el candidato a la Presidencia actual u otro dirigente liberal asume el liderazgo necesario para sintonizarse con la gente, podría el liberalismo volver a ser opción inmediata de poder. El Partido Liberal debería hacer una Convención Extraordinaria, para tomar decisiones frente a los nuevos escenarios sin referendo y al sentimiento popular en su favor. Siendo el partido liberal el que más simpatías recibe de la gente, es inexplicable el pesimismo liberal y las pocas posibilidades de llegar a la segunda vuelta. Parece que hay mas pueblo que dirigencia. Es tiempo de dar un viraje y hacer valer esas potenciales mayorías. De paso, es un error la publicidad de cambiar la tradicional L roja, única, símbolo orientador de los grandes, de Gaitán y Galán; cambiarla por elecitas pequeñas, llenas de colorines como pescaditos, que no trasmiten fuerza ni el mensaje social centenario y siempre vigente de la lucha por la igualdad. TRES. La U aparece con el 20% de simpatía. Sorprende que el que llaman el partido del Presidente no haya llegado más hondo en el corazón de la gente después de 8 años de gobierno uribista. Incluso, el Candidato Juan Manuel Santos es en teoría más grande que su propio partido, pues tiene una favorabilidad superior al 30%. CUATRO. Muy sorpresivo es el resultado de simpatizantes de Cambio Radical, solo el 2%. El Doctor Germán Vargas es un líder de talla presidencial y algo invisible pesa para que no suba en las encuestas. Es tal vez el más similar al Gobierno de Álvaro Uribe y resulta extraño que el Presidente no lo incluya en sus guiños. Desde el punto de vista de la encuesta, para ser exitoso Vargas Lleras necesitaría ser candidato de o asociarse con otro partido. Si esta encuesta llegase a ser cierta, según la Politología, Vargas Lleras no tiene Partido para ser Presidente.
CINCO. La ASI, Alianza Social Indígena, aparece
casi en cero: 0.1% de simpatía. La gente se desconcierta porque
los candidatos de la ASI en las fotos de las vallas no parecen indígenas
como tampoco aparece la palabra indígena ni en vallas ni en
publicidad. Pareciera un propósito ocultar la esencia INDIGENA
del partido. La política hoy es severamente distinta a la que mantenía congelada o hipnotizada el Referendo. Los partidos políticos deberían dar virajes profundos, sin ataduras al pasado. Sin Uribe, todos tienen chance. El partido o la dirigencia que acierte en busca de la nueva sintonía ciudadana, tendrá la Presidencia en sus manos.
Policías acostados inteligentes La Infraestructura vial en Colombia tiene un atraso centenario y la movilidad es un martirio. Y qué decir de las ciudades, donde todos los sistemas viales urbanos son vetustos, lo cual es desesperanza para el ciudadano y un frenon para el empleo, la economía y la competitividad. En toda la nación, para resolver problemas de movilidad, los gobernantes, acuden a medidas represivas eternas pues ni se construye infraestructura vial adecuada ni se aplica tecnología que indiquen que algún día se solucionarán los problemas. El Pico y Placa, por ejemplo, es represión y es un nuevo impuesto para la gente. El Pico y Placa no tiene fin, es eterno, no se dicta como medida temporal. Y otro elemento que se ha vuelto eterno para la movilidad son los resaltos o policías acostados.
Los policías acostados son antipáticos para el conductor
y simpáticos para los peatones. Pero siempre son enemigos de
la movilidad y del medio ambiente por los esfuerzos contaminantes
de los motores. Los policías acostados son un desorden nacional. En las carreteras y en las ciudades se construyen resaltos arbitrarios, sin control, sin estudios que justifiquen su existencia, por fuera de toda normatividad, en cantidades que superan los límites tolerables, y en ocasiones para incrementar la accidentalidad. En Santa Marta, en la vía al Puerto, en solo 7 kilómetros hay 27 policías acostados. En Cartagena, El Tribunal Administrativo de Bolívar acaba de ordenar la demolición de 397 policías acostados que se construyeron en la ciudad, arbitrarios. sin permiso y sin normas técnicas. En Bogotá se tuvo que legislar porque cada vecindad quería tener sus propios resaltos. Medellín vive una controversia porque en la Avenida el Poblado, vía obligada para ese barrio y de de altísima circulación, se construyeron casi 20 resaltos en menos de un kilometro, y todos con filo vertical para deteriorar llantas y vehículos.
Y así, Colombia es un país de policías acostados
por todas partes, de todas las clases y tamaños.
Una primera opción, son los policías acostados inteligentes
inventados en México y en otros países. Veamos qué
dicen. Si un vehículo impacta lentamente sobre las placas de acero indicará que se está viajando a la velocidad permitida y por lo tanto las dos placas bajarán inmediatamente por el peso del auto, permitiendo el paso sin resalto. Pero si el vehículo viaja a una velocidad superior a la permitida, las dos placas de acero permanecen desplegadas formando un resalto. La idea es simple, el policía acostado se alinea con el nivel de la calzada si el vehículo que se aproxime mantiene su velocidad por debajo del límite establecido (30 km/h es la velocidad ideal de este artefacto). Así no resalta el vehículo. Si
el vehículo que se acercando excede la velocidad reglamentaria
entonces unos muelles hacen que el resalto se eleve por encima del
nivel del piso, cumpliendo su papel de reductor de velocidad.
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