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HISTORIAS
DE TAXI
Una
carrera hacia el éxtasis y la diversión verde
Ya
estaba resuelto a trabajar un poco más de una hora para sacar
algún dinero extra para mi casa. A esta hora ya tenía
los 40 mil de la cuota y 15 mil pesos más para mi beneficio,
pero aún era muy poco, así que decidí pedirle tiempo
al otro chofer y este amablemente me lo concedió. Era
un sábado y hasta hace un rato había estado el sol fuerte
en el parabrisas del taxi, por lo que debía tapar con una improvisada
manera y evitar que el...

HISTORIAS DE TAXI
La
necesidad tiene cara de perro
Casi
siempre los fines de semana son flojos para las carreras de taxi, pero
más que todos los sábados han logrado salvarme para completar
la cuota. Después del medio día, de haber almorzado en
mi casa pollo con cebolla precocida y unas buenas tajas de pimentón,
que son uno de mis mayores gustos al comer, salí temprano a tratar
de rebuscar unos pesitos, ya que en la mañana, después
de hacer recorridos a lo largo y ancho de la ciudad...
HISTORIAS
DE TAXI
Qué
sería de los curas sin los incrédulos
Tengo
que reconocer que no soy el más ferviente católico, que
sólo voy a misas de entierro, de matrimonios, bautizos, y eso
que a regañadientes y de manera lejana, cuando son personas muy
allegadas. Tal
ves por eso no tengo viva mi fe, y para mí, existe alguien Supremo,
pero no es necesario que sea un rezandero de domingo que se de golpes
de pecho para creer...
HISTORIAS
DE TAXI
No
todo borracho siempre dice la verdad
Cierto
día, para ser más exacto un sábado en la tarde,
salí a mirar cómo estaba la movida en la ciudad, sabía
que no era el mejor día, que no era el que la gente prefería
para salir, pero igual, conocía algunos sitios donde la gente
frecuentaba ir en las tardes, ya sea con la familia, amigos o demás,
ya que la verdad en la ciudad no hay mucho de donde escoger...

HISTORIAS
DE TAXI
En
el maletín no siempre se conoce el pasajero
Había
pasado varios días sin trabajar por tener el carro descompuesto,
hasta que por fin pude salir a buscar carreras en la ciudad. Un jueves
en horas de la tarde me dirigía hacia un almacén de cadena
de la ciudad, cuando recogí a una pareja que se veía que
pagarían muy bien, ya que llevaban un buen mercado y mirando
su ropa y su manera de hablar, daban a entender...
